Cuéntase que después de haberse iniciado Pitágoras
en los Misterio Egipcios, le preguntaron qué había
visto en el Templo.
Y respondió: NADA
Muchos HH.·. recién iniciados se van de la Orden,
porque en nuestros Talleres encuentran NADA, porque nuestro
simbolismo no significa NADA, porque en la Masonería
no se hace NADA y otros se quejan de que en las Logias se habla
mucho de simbolismo y NADA más, que la Masonería
es una institución para hacerse de amigos y NADA más,
que a las tenidas viene uno a perder su tiempo y NADA más.
Hace ya más de veinte años que al filósofo
existencialista Martín Heidegger, en una conferencia
titulada ¿"Qué es Metafísica"?,
se le preguntó lo que significa cuando uno dice: "NADA",
y el contesto: "sólo eso y NADA más".
No me propongo otra cosa sino preguntarme lo mismo con respecto
a la Masonería.
Va al Taller porque no encontró NADA. ¿Y cómo
es que no encontró NADA? ¿No encontró el
Templo con su ara, sus columnas, su mobiliario y su decorado? ¿No
encontró a sus HH.·. reunidos en Logia? ¿Y
cómo es que dice que no encontró NADA y que el
simbolismo no le dice NADA? Entonces encontró por lo
menos el simbolismo. ¿Y cómo puede decir en una
misma frase que en la Masonería no se hace NADA y en
la Logia se habla mucho, NADA más?. Entonces se hace
algo, aunque no sea más que hablar. Parece, pues, que
lo de la NADA que se encuentra en la Masonería no hay
que tomarlo tan al pie de la letra.
El neófito que entra en el Templo encuentra algo, pero
no encuentra lo que busca, lo cual plantea toda una serie de
preguntas:
1.- ¿Qué es lo que busca el profano que solicita
ser iniciado?
2.- ¿Que es lo que no le puede ofrecer la Masonería
(la NADA que encuentra)?
3.- ¿Qué es lo que le puede ofrecer la Masonería?
4.- ¿Qué es lo que encuentra el neófito
al decir que no hay NADA?.
El presente trazado tiene por objeto contestar a estas cuatro
preguntas:
1.- ¿Que busca el profano que solicita su iniciación?.
Puede devenir por una gran variedad de motivos, desde el más
vil materialismo, el deseo de encontrar protectores o amigos
para los negocios hasta el más elevado localismo humanitario.
Lo más a menudo será una mezcla de todo y con
frecuencia habrá un sentimiento de la propia imperfección
y el deseo de hacerse mejor y más perfecto. No será raro
tampoco que se espere encontrar en la Masonería un estimulo
para hacerlo actuar a uno, para compensar la propia falta de
actividad; ideas originales y extraordinarias que pongan en
funcionamiento el pensamiento y la imaginación. Es uno
de los problemas de la Masonería el que, por el propio
secreto que impone a sus miembros, el profano llegue generalmente
a sus puertas desprovisto de todo conocimiento realista, de
lo que le espera y en cambio, lleno de ilusiones y esperanzas
que van de lo simplemente inadecuado, a lo absurdo.
2.- ¿Qué es lo que no puede ofrecer la Masonería?.
La Masonería no está hecha a la medida de las
ilusiones del neófito. Si éste ha esperado una
renovación completa de su personalidad, en forma de
una muestra gratuita ofrecida a todo el que entra, se ha equivocado.
Le damos la luz, le damos las herramientas para trabajar y
le enseñamos la piedra bruta. Lo demás es asunto
suyo. Tiene que trabajar para recibir su salario y éste
se le da según la cantidad y calidad de su trabajo.
No podrá pedir que se lo regalen todo de una vez y sin
hacer el menor esfuerzo. Entonces el neófito no halla
lo que buscaba. El buscaba un medio cómodo para hacerse
la vida más fácil y agradable, para sentirse
importante a poca costa, para vivir en paz consigo mismo. Y
como no halla lo que busca, dice que "no encontró NADA".
Con ello expresa que todo lo demás que encuentra no
le importa, que aquello es todo cuanto querrá y NADA
más. Es como el niño a quien le niegan un dulce
de a centavo y que a través de sus lagrimas ya no es
capaz de ver el hermoso pastel que le ofrecen. Decir que en
la Masonería no se hace NADA es otra manera de indicar
que uno quería granjearse satisfacciones de amor propio
a bajo costo.
Si en la Masonería ya se estuviera realizando una autentica
obra humanitaria, podríamos participar en la gloria
sin tener que tomarnos la molestia de planearla y ejecutarla
nosotros. Si la Masonería fuera lo que quisieran los
que se quejan de no encontrar NADA en ella, será el
exacto equivalente de las múltiples sociedades de beneficencia
cuyo principal objeto consiste en procurar que los retratos
de sus miembros aparezcan periódicamente en la prensa
con cualquier pretexto. Todas estas satisfacciones de amor
propio, todos estos objetos de ilusiones y esperanzas irracionales
la Masonería nos lo ofrece; de ahí que aquellos
que no buscan más que esto, no encuentran NADA.
3.- ¿Qué puede ofrecer, entonces, la Masonería?.
Desde el punto de vista de estas personas, NADA: pues para
ellas el trabajo, el estudio, no es NADA; y si no tienen la
paciencia necesaria, nos dan la espalda. Cuanto más
irreales e irracionales han sido sus esperanzas, tanto más
tiempo necesitarán para hallar lo que ofrece la Masonería,
trabajo, herramientas para ejecutarlo, el salario que sólo
se consigue trabajando. El neófito tiene que aprender
que en Masonería no hallará satisfacción
alguna sino en razón de su propio trabajo. A través
de su aprendizaje se dará cuenta de que si la Masonería
le ofreciera sin trabajo las satisfacciones que buscaba, entonces
sí podría decir que no es NADA. En la Masonería
se come lo que se trae, el que viene con las manos vacías,
esperando hallar todo ya preparado, se queda con hambre. Lo
que pasa es que el hombre moderno tiene del trabajo un concepto
muy distinto del que tenían las corporaciones de constructores
de antaño. Para nosotros, o por lo menos para la mayoría
de nosotros, el trabajo es esclavitud, actividad mecánica,
impersonal, algo que se hace porque uno tiene que comer y sin
trabajo no hay comida, algo que uno hace a regañadientes,
esperando que el reloj marque la hora de salida; de allí buscamos
el descanso, la diversión, las comodidades. Son pocos
a quienes la suerte ha deparado un trabajo constructivo y son
aún menos los capaces de buscar y hallar el descanso
en una actividad creadora.
El constructor medieval no se preocupaba por ahorrar tiempo
para terminar la catedral, sino que se detenía en los
detalles, agregando una profusión de esculturas tan
bellas como innecesarias para la arquitectura, simplemente
porque sentía gusto en crear lo bello, aunque tardara
siglos en la construcción de la obra o quedara inconclusa.
Nosotros ya no comprendemos fácilmente este placer
en el trabajo. Queremos que el trabajo termine lo más
pronto posible para poder dedicarnos a otras actividades en
apariencia más placenteras. Necesitamos volver a descubrir
la vocación artística del hombre, la única
que le da plena satisfacción, o de servir de apéndice
pensante de una maquinaria, sino de realizar un trabajo creador.
Esto es lo que puede y lo que debería ofrecernos la
Masonería. La última pregunta fue:
4.- ¿Qué es “NADA” que el neófito
encuentra en el Templo?.
Toca la puerta se le abre y no encuentra NADA. ¿Qué es
esta NADA? Ya dijimos que tomar la palabra en sentido estricto
sería absurdo. Algo encuentra, y si lo presionamos un
poco nos diría:"No hay NADA; sólo palabras,
sólo rituales, solo símbolos, sólo ideas
anticuadas”. Algo encuentra, pero no lo que buscaba.
Y como lo que encuentra no es NADA en comparación con
lo que buscaba, dice que no hay NADA. Pero esta NADA no es
sólo un fenómeno negativo. En esta NADA hay como
un germen de algo nuevo y grande. El H.·. que se va
de la Logia, quejándose de no haber encontrado NADA,
no se limita a decir eso. Se va disgustado, decepcionado. El
encuentra que la NADA lo ha afectado en lo más hondo
de su ser. Seguramente, pero halló precisamente su propio
disgusto su propia decepción. Aunque se vaya de nosotros,
su decepción lo sigue. Y aunque no lo confiese, no dejará de
pensar de vez en cuando que, para hallar algo, se necesitan
dos cosas: algo que esté ahí y alguien que sepa
buscar. Y si no se halla NADA, no es siempre por falta de un
objeto. Al lado del orgullo porque él no se dejó engañar,
estará la constante inquietud acerca de qué habrán
hallado los se quedaron y que él no supo hallar. Se
ve puesto así frente a frente con su propia insuficiencia,
con su propia NADA. Si quiere ser sincero consigo mismo, tiene
que reconocer que donde no encontró NADA, es en él.
Este es el punto donde empieza a germinar la idea masónica.
Si el hermano llega a este punto, empieza a ser masón.
No es por casualidad que lo primero que ve el recipendario
en su iniciación sea la cámara de reflexiones,
con las imágenes de la muerte y del renacimiento. Tiene
que reconocer que él no es NADA, y si no llega a la
experiencia de la NADA, no habrá renacimiento ni será nunca
masón de verdad. Pero tan pronto encuentra la NADA en
sí mismo como su propia insuficiencia, se podrá dar
cuenta también de que le ocurre con respecto a sí mismo
lo que le ocurrió con la Masonería. Allí decía
que no hallaba NADA y sin embargo, hallaba muchas cosas, menos
aquellas naturalmente, que en sus ilusiones había esperado
que encontraría. Entonces se impone un examen de conciencia,
un estudio laborioso y sincero de lo que él realmente
quiere. Pronto verá que sus ideales no son incompatibles
con los de la Masonería, a condición de formularlos
claramente.
¿Quiere ser rico?. La Masonería no se opone;
antes al contrario, le facilitará contactos; pero eso
sí, el dinero lo tiene que ganar él.
¿Quiere alcanzar fama? ¿Qué Logia se
opondría que uno de sus miembros se hiciera célebre?.
Le facilitará todas las oportunidades posibles, pero
el trabajo lo tiene que hacer él.
Cualesquiera que sean los deseos ó ideales que tenga
con tal que no vayan en detrimento de la Humanidad la Masonería
con su espíritu amplio y abierto, le presta las herramientas
y el apoyo de todos pero de ahí en adelante, ¡Manos
a la obra!.
Pitágoras, al salir del Templo Egipcio, no había
visto NADA. Pero como Pitágoras era Pitágoras,
no se contentó con irse decepcionado, echando pestes
contra los misterios egipcios, sino que encontró la
NADA en sí mismo, en sus deseos e ilusiones. Murió con
sus ilusiones y renació con sus ideales a la verdadera
luz de la sabiduría.
Y que la Masonería siga no siendo NADA a los ojos del
iluso es la mejor prueba de su valor.