Breve
descripción e interpretación masónica
y musical
Por: Víctor J. Epelbaum A.·. y .R.·. “Logia Consuelo
del Inforunio” No.
3
Personajes
de la obra:
SARASTRO: Gran Sacerdote TAMINO: Príncipe Japonés PAMINA: Hija de la Reina de la
Noche REINA DE LA NOCHE: Reina de las
Fuerzas del Mal PAPAGENO: Hombre-Pájaro PAPAGENA: Mujer-Pájaro MONOSTATOS: Negro Lascivo, Servidor
de Sarastro SACERDOTES: Servidores de Sarastro DAMAS: Damas de la Reina de la
Noche MUCHACHOS: Geniecillos Benéficos
Es un relato mágico de aventuras extraordinarias y
al mismo tiempo una poderosa moraleja de enorme valor iniciático.
Los símbolos que contiene van mucho más allá de
la anécdota e incluso de la invención fantástica.
Nos abre la puerta del mundo sobrenatural. La historia que
se cuenta no es más que el signo de una realidad misteriosa,
que tenemos que interpretar nosotros.
Al escribir Mozart La Flauta Mágica, regresa a su
carácter infantil viendo el lado divertido de las cosas,
de reírse de cualquier nimiedad y de convertir en divertimentos,
preocupaciones que habrían ensombrecido el espíritu
de personas más taciturnas. Le atrae escribir una ópera
para su amigo Schikaneder.
Este último trajo la idea de un relato fantástico
de Wieland, titulado “LULU” que trataba de una
Flauta Mágica que permitía a su dueño
superar todos los obstáculos. Convence a Mozart, además
de ser hermanos pertenecientes a la misma logia, a escribir
la música. Sin embargo a Mozart inicialmente este proyecto
le interesaba parcialmente.
La idea de Shikaneder era que la ópera fuera a un público
masivo pero poco serio. Esa no era la visión de Mozart.
Otros dos masones se interesaron por esta proyecto: Giesecke
, que era un reconocido redactor de libretos de ópera,
e Ignaz von Born eminente personalidad de la masonería
austríaca.
Mozart y von Born concebían la obra como un drama simbólico,
para expresar las más elevadas cuestiones de la condición
humana. La idea era revelar, con las precauciones necesarias
para que no fuese accesible a profano alguno, las sublimes
verdades que debían elevar al hombre al más alto
grado de la humanidad. Transmitir un evangelio que no solo
respondiese a los preceptos masónicos sino a la filosofía
natural. Esta ópera fue la más perfecta que Mozart
anhelaba crear desde hacía mucho tiempo.
El personaje Sarastro, Mozart lo toma de su venerado amigo
y hermano von Born, incluso usando frases que el mismo solía
utilizar. Schikaneder en el estreno de la ópera, representa
el papel de Papageno, pues se sentía a gusto con el
personaje, ya que de alguna manera era un ser un tanto limitado
espiritual e intelectualmente.
Shikaneder era el de la idea inicial de la obra, el poeta
era Giescke, el director escénico era von Born y el
músico Mozart. Cada uno puso dentro de la obra lo mejor
de sí. Recordemos que los cuatro eran masones. Von Born
dirigía los trabajos en común hacia una ilustración
escénica de la doctrina oculta hasta el punto en que
estaba permitido revelarlas por las reglas de la masonería,
ya que además el monarca que imperaba en ese momento
era abiertamente hostil hacia la masonería.
Recordemos que el marido de la emperatriz María Teresa
(siguiente monarca), Francisco de Lorena, era masón.
En 1731 fue iniciado y admitido en la orden por Lord Chesterfield,
y por ser miembro de la sociedad se negó a aplicar en
sus estados el decreto de condenación promulgado en
1738 por el papa Clemente XII.
Luego de fallecer este (Francisco de Lorena), la emperatriz
que era sumamente dócil a los consejos del clero, promulgó la
prohibición y la masonería tuvo que refugiarse
en la clandestinidad hasta el advenimiento de José II
quien toleró el ejercicio y la propaganda de la masonería.
De cualquier manera, en Austria, nadie persiguió a Mozart
como a Haydn, e incluso a von Born por su condición
de masón. La fe cristiana y el ideal masónico
encajaban muy bien en un alma tan profundamente religiosa como
Mozart.
La Flauta Mágica no es solamente un acto de fe masónica,
sino, además, la expresión total de la filosofía
de Mozart. Es lo que Sarastro le enseña a Tamino, “en
estas sagradas mansiones no se conoce la venganza, y si un
hombre cae en él, el amor le devuelve a su deber. Así conducido
por la mano de un amigo llega contento y alegre a una tierra
mejor. Entre estas santas paredes, donde el hombre ama al hombre,
no puede deslizarse ningún traidor, porque se perdona
al enemigo.
Quien no haya comprendido esta lección, no merece llamarse
hombre.” Mozart convierte a La Flauta Mágica en
la más elevada lección de dignidad humana que
haya sido formulada en un escenario. Se estrenó el 30
de septiembre de 1791 en el pequeño teatro auf der Wieden.
Se dieron cien representaciones consecutivas, algo excepcional
para la época. Luego se estrena en Praga con destacado éxito,
el 25 de Octubre de 1792. El gran músico Rossini decía
que Beethoven era el más grande, pero Mozart era único,
mientras que Wagner decía que con esta ópera
se creó prácticamente la ópera alemana.
En aquella época, algunos creían ver una obra
en clave: La Reina de la Noche sería la emperatriz María
Teresa, que pretendía esclavizar a su hija (el pensamiento
masónico), Monostatos al príncipe elector Karl
Theodor, enemigo de los masones, la astucia que utiliza la
Reina de la Noche para que Pamina mate a Sarastro para tratar
de cerrar el paso a los hombres que van por el camino de la
luz.
En realidad el simbolismo de La Flauta Mágica es mucho
más elevado: es la eterna batalla de la noche con el
día, la sombra contra la claridad.
La Reina de la Noche personifica la noche original con sus
oscuridades y terrores, sus pesadillas, sus prodigios y misterios.
En cambio Sarastro más que un sacerdote del Sol es el
mismo Sol, y de ahí que aparezca sobre un carro tirado
con leones, que son animales solares.
Pamina es el símbolo del alma humana a quien las fuerzas
tenebrosas quisieron conservar bajo su dominio, y que alcanzará la
luz guiada por el amor y con la ayuda que Tamino le presta.
La pareja se realiza al fin, después de haber vencido
todos los peligros y pasado por todas las pruebas que deben
hacerle digno de la verdadera condición humana.
Se trata de una verdadera iniciación a la masonería.
Las tres damas, representan a las Parcas, tratan de hacer fracasar
las pruebas, cuyos resultados debe ser la unión. Hasta
que le es revelada la gesta Tamino es un hombre incompleto,
semi-inconsciente a quien le falta el conocimiento de su razón
de ser.
Al principio de la obra aparece Sarastro como un Mago Negro,
ya que es la madre (La Reina de la Noche) la que llora la pérdida
de la hija Pamina, lo cual enternece a Tamino para que mate
a Sarastro y liberar a la hija, prometiéndole que será eternamente
de él.Papageno es el cazador de pájaros, alegre,
ligero, casi diríamos mitad hombre y mitad animal, ya
que usa un vestuario similar a plumas, lo que representan como
si fuera una segunda piel.
Vemos a un ser bueno al servicio del mal (La Reina de la Noche),
mientras que por otro lado vemos a Monostatos, un ser malo
al servicio del sacerdote Sol, Sarastro.
A veces las fuerzas del bien sirven al mal y en otras las
fuerzas del mal al bien. Los tres pajes (fuerzas del bien)
están al servicio del mal sin embargo ayudan a unir
a la pareja, podemos decir que representan la Fe, la Esperanza
y el Amor, ayudando a superar las pruebas.
Tamino aspira al amor ideal, mientras que Papageno a encontrar
una mujer. Tamino representa el ser Humano fuerte y audaz pero
mal instruido sobre la realidad de las cosas, ya que el quiere
Castigar a Sarastro a quien considera pernicioso.
Deberá conocer la verdad, la auténtica naturaleza
de la Reina de la Noche. Enseñarles la verdad y dirigirlos
hacia el bien es misión de los Sacerdotes. El hombre
solo toma conciencia de su alma y del conocimiento después
de haber recibido la iniciación. Es donde Tamino entiende
que ha sido engañado por la Reina de la Noche, y se
somete a Sarastro para superar las pruebas, después
de las cuales recibirá a Pamina.
Las pruebas que son sometidos tanto Tamino como Papageno,
son aquellas que deben saber dominar sus instintos (silencio,
amor a los placeres mundanos o hábitos negativos). Pasar
las pruebas del fuego y el agua, deberán vagar por las
montañas, pasar por el laberinto (símbolo de
la vida en la tierra), siendo éste el símbolo
más importante de esta iniciación. Tamino reciba
la flauta mágica como ayuda para pasar con más
fuerza y virtud esta iniciación, mientras que Papageno,
un Carrillón.
La flauta es el símbolo de la virtud, de la fuerza
creadora, que permite superar los obstáculos, en tanto
ayuda a la conquista del amor, del conocimiento y del bien
supremo. Es por eso que las fieras obedecen al llamado de la
flauta rodeando a Tamino, cautivados por la voz de la música.
Luego de esto Tamino y la flauta dominan al torrente, al volcán
y al huracán que se desencadenarán en las últimas
pruebas, mientras está acompañado de Pamina,
como virtud de la acción reconciliadora, con su alma
victoriosa de todos los obstáculos. Sólo nos
queda por interpretar con respecto a que el padre de Pamina,
quien en una noche de tormenta entre aguacero y rayos, ha hecho
la Flauta con la mas profunda madera de un roble milenario.
¿Pero quien es el padre de Pamina?, puede que sea un
enigma, difícil de develar.
¿Podría ser el mismo Sarastro? Si tomamos la obra sólo desde
el punto de vista musical es sencillamente extraordinaria, con arias únicas
como la de Sarastro y la Reina de la Noche. Esta obra permitió cambiar
el rumbo de la ópera en lo que respecta a la música de la época.
Desde el punto de vista masónico es extremadamente reveladora y simbólicamente
perfecta. Es la puerta de entrada a un mundo sobrenatural y simbólico
a la vez. Esta hermosa poesía musical nos llena de emoción y
nos hace interpretar aspectos fantásticos y mensajes elementales de
la filosofía de la vida.