Empecemos diciendo que, en muchas materias, no todos los Masones
piensan lo mismo ni creen en las mismas cosas. Existen Masones
en diferentes países, insertas en diversas culturas;
en comunidades religiosas que se disputan el mundo de los creyentes
y se les encuentra en diferentes partidos políticos.
Veamos cuáles son los rasgos comunes que los mantienen
unidos, los identifica; los postulados que les sirven de base
para sus razonamientos y las proposiciones en las que creen.
Religión
En materia de creencia dicen nuestros Principios que la Masonería
ni prohíbe ni impone a sus miembros ninguna convicción
religiosa. Los Masones tienen a este respecto la más
plena libertad y la Masonería, respeta todas las creencias
religiosas sinceras, cree que nadie tiene la exclusividad de
la verdad. Así, los masones pueden adherir al culto
religioso que mejor satisfaga sus conciencias, o no comulgar
con religión alguna, o declararse agnósticos,
entendiendo por “agnosticismo” aquella postura
filosófica según la cual se cree sinceramente
y con humildad, que el entendimiento humano no es capaz de
conocer lo absoluto, o sea la Divinidad, sino solamente lo
relativo, a aquello que está al alcance de los sentidos
y del limitado entender del ser humano.
Aceptan sí todos los juicios honrados, las investigaciones
serias sobre el origen del Universo, las concepciones sobre
la Divinidad y aquellos cultos religiosos y escuelas filosóficas
que tratan de resolver las grandes incógnitas del pensamiento
humano.
Laicismo
Los Masones defienden el laicismo, doctrina que protege la
libertad del hombre, de la sociedad y particularmente del Estado,
de toda influencia eclesiástica o religiosa excesiva
o indebida. El laicismo es una actitud y un sentir liberal
y tolerante, que no combate idea o sentimiento religioso alguno
sino que, al contrario, los respeta y los deja al dominio exclusivo
de las conciencias; involucra la idea de libre examen, el derecho
que tiene toda persona de estudiar, conocer, comparar, investigar
y sacar conclusiones según sus propias faculta0des;
reconoce el derecho a la razón frente a la cerrada obligación
que impone el dogma.
Los Masones no son antirreligiosos ni combaten ninguna creencia
religiosa pero como son hombres libres y laicos, combaten los
fanatismos, las afirmaciones dogmáticas y los fundamentalismos
religiosos y, cuando es necesario, se oponen a aquellas proposiciones
sectarias que tienden a asemejarse a los fundamentalismos.
Se oponen a aquellas jerarquías religiosas que, cada
cierto tiempo pretenden que no sólo sus fieles, sino
que el conjunto de la sociedad se comporte según sus
particulares creencias, sin dejarle espacio a otros credos
u otros puntos de vista, espacio al que todos tienen derecho.
Los Masones creen que sólo la existencia de un Estado
y de un espacio público laico, aseguran la convivencia
armoniosa y fraterna en un país, garantizan la paz y
el respeto entre las distintas corrientes ideológicas
y permiten la presencia enriquecedora de la diversidad cultural
u religiosa en una sociedad.
Tolerancia
Un valor muy importante para los Masones es la Tolerancia,
que es el respeto, la indulgencia y la consideración
hacia las opiniones y prácticas de los demás.
Es necesario precisar que la tolerancia no es permisividad
ni silencio cobarde, ni mucho menos cómplice, respecto
de las conductas indebidas. Es una tolerancia activa y no una
actitud pasiva; se trata de abrirse a la verdad del otro, de
permitirle que se exprese, de brindarle la posibilidad de enfrentarse
con nuestra verdad. Con afecto y compresión es más
fácil confrontar ideas discordantes y tratar de encontrar
una síntesis entre visiones opuestas sin descalificación,
agresividad ni competencia. La virtud de la tolerancia adquiere
particular importancia en el tratamiento de ciertos temas,
como lo valores, Religiosos y políticos, pues se trata
de materias esencialmente opinables, donde generalmente no
caben las pruebas científicas irrefutables y donde la
verdad sólo se puede alcanzar con el sentimiento y la
razón.
Todas las personas, sin excepción alguna, tienen el
derecho de sostener su propia verdad, con elevación,
respeto y especial consideración por los puntos de vista
de los demás. Porque son tolerantes, los Masones, sean
poderosos o humildes, ancianos o jóvenes, con creencias
religiosas y partidos políticos diferentes, pueden reunirse
u trabajar juntos en la sociedad; porque son tolerantes pueden
congregarse en armonía y tratarse con moderación
y cordialidad, sin distinción de jerarquías sociales
ni de otro orden. De igual modo, la Masonería cree que
una sociedad como la nuestra no puede existir sin la tolerancia.
Por eso trata de propagarla por el mundo y con ello evitar
horrores y muchas lágrimas.
Trato reciproco
Los Masones, libres para pensar, laicos y tolerantes, creen
que no se debe hacer con los otros lo que no queremos que se
haga con nosotros; que se deba proceder con los demás
como desearíamos que se procediera con nosotros mismos.
Esto porque la Masonería es esencialmente humanista,
cree en el hombre y su unidad, a pesar de la diversidad, éste
es el centro de sus ocupaciones, busca y cree en su realización,
dignidad, felicidad y perfectividad personal y de la sociedad.
Evolución
Los Masones no temen al cambio, por el contrario, lo propugnan;
la evolución es condición de progreso y de desarrollo,
tanto para los individuos como para la sociedad. En esta evolución
creen que es necesario “prescindir de las pasiones e
intereses de círculos para inspirarse sólo en
altos ideales”. Así estiman que pueden adaptarse,
y de hecho lo hacen, a las evoluciones sucesivas de la civilización
en cada tiempo y en cada país, saben que es necesario
luchar por la verdad contra la mentira, la sinceridad contra
la hipocresía, la libertad y la tolerancia, contra la
tiranía y el fanatismo, evitando la pérdida de
valores y manteniendo doctrinas arraigadas.
Los Masones están al lado de la Libertad, la Igualdad
y la Fraternidad, en la justicia social y combaten los privilegios
y la intolerancia. Los Masones proclaman que el trabajo es
uno de los deberes y derechos fundamentales del hombre ya que
es un medio eficaz para desarrollar la personalidad y contribuir
al progreso social; que debe unirse a todos los hombres en
la práctica de una moral universal que elimine los prejuicios
de toda índole y promueva la paz y el entendimiento
entre las personas y los pueblos.
La Masonería vela porque los ideales y los valores
estén siempre vigentes y, por ello, siente gran simpatía
por los hombres con ideales y aquellos que persiguen utopías
en sus anhelos de un mundo con un futuro perfeccionado para
un hombre en permanente evolución.
Las enseñanzas de la Masonería no son secretas
u ocultas. Lo único reservado es la manera como al orden
imparte sus enseñanzas a personas honorables que quieren
recibirlas.
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