Mensaje de Benito Juárez García,
en 1849 cuando fue elegido Gobernador Constitucional del Estado
de Oaxaca.
El ciudadano
Benito Juárez
Gobernador constitucional del estado de Oaxaca
A los habitantes del mismo
Oaxaqueños:
Por el voto unánime de vuestros representantes voy a
continuar con el gobierno del estado en el periodo constitucional
que comienza en este día. Acabo de jurar ante Dios y los
hombres, que cumpliré fielmente con los deberes del difícil
encargo que se me ha confiado.
Así lo haré, o a lo menos redoblaré mis
esfuerzos hasta donde me sea posible, para que ese sagrado juramento
no quede ilusorio por mi parte. Amigo sincero de la Libertad,
de la Federación y de la Independencia de la Patria, mis
constantes desvelos y fatigas se encaminarán a consolidar
estos caros objetos de mi corazón y a defenderlos de los
ataques de sus enemigos.
La unión más estrecha de los oaxaqueños,
la paz, la dulce paz, la sumisión a la ley y a las autoridades,
y el amor al trabajo, nos harán fuertes y poderosos, y
fuertes y poderosos seremos respetables y podremos castigar condignamente
al que atente contra nuestras libertades, al que turbe la paz
de nuestra sociedad, al que ofenda la majestad de nuestras leyes.
Convencido de esta verdad yo trabajaré sin cesar para
consolidar la unión y la paz y para realizar las mejoras
materiales que proporcionen vuestras comodidades y el bienestar
de vuestros hijos.
Cuidaré de que vuestros intereses, vuestro honor y vuestra
vida tengan todas las garantías que las leyes quieren.
Seré el celoso defensor de estos sagrados derechos y procuraré el
irremisible escarmiento del que se atreva a vulnerarlos. Republicano
de corazón y por principios, el poder que ejerzo sólo
lo emplearé para procurar vuestra felicidad, y para reprimir
el vicio y el crimen, y de ninguna manera para ostentar un necio
orgullo, común alimento de las almas pequeñas.
Hijo del pueblo, yo no lo olvidaré; por el contrario,
sostendré sus derechos, cuidaré sus derechos, cuidaré de
que se ilustre, se engrandezca y se críe un porvenir,
y que abandone la carrera del desorden, de los vicios y de la
miseria a que lo han conducido los hombres que sólo con
sus palabras se dicen sus amigos y sus libertadores; pero con
sus hechos son sus más crueles tiranos. Veis, oaxaqueños,
cuales son mis sentimientos y cual la conducta que me propongo
observar en mi administración. Toca a vosotros prestarme
auxilio y cooperación.
Mis amigos: Sed fieles a vuestros juramentos. Vivid a vuestras
autoridades y a las leyes. Sed tolerantes con vuestros compatriotas,
sean cuales fueren sus opiniones políticas. Respetad y
dad asilo y protección al extranjero que venga a visitar
nuestra patria o a vivir bajo el hermoso cielo y benigno clima
de nuestro país, y no olvidéis que la libertad,
la federación y la independencia, deben sostener con vuestras
virtudes y con vuestros brazos.
A la vez que estos dones preciosos que el cielo nos ha concedido,
sean amenazados, yo os llamaré. Acudid entonces a su defensa,
con la confianza de que siendo hoy el primero que os exhorta
a la paz, será también el primero que os convoque
a la guerra en los momentos del común peligro, y perecerá con
vosotros, si fuere necesario, en defensa de nuestras libertades,
vuestro compatriota y amigo.
Benito Juárez
Oaxaca, agosto 12 de 1849.
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